Jefe de la junta militar de Malí recibe al embajador de Rusia
El jefe de la junta militar maliense, Assimi Goita, que no había sido visto en público y cuyo paradero se desconocía desde los ataques rebeldes sin precedentes del sábado, recibió este martes al embajador de Rusia en el país, informó la presidencia maliense, que publicó fotografías del encuentro.
Los ataques llevados a cabo el sábado por los rebeldes tuareg del Frente de Liberación de Azawad (FLA) y los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) en las afueras de Bamako y en varias ciudades del centro y norte del país dejaron al menos 23 muertos.
Según el comunicado publicado por la presidencia de Mali, ambas partes abordaron la situación actual en el país.
El embajador ruso en Bamako, Igor Gromyko, "reafirmó el compromiso de su país junto a Mali en la lucha contra el terrorismo" y aseguró que "Rusia siempre será amiga de Mali", según el texto.
La ausencia y el silencio de Assimi Goita alimentaron durante tres días las especulaciones sobre su capacidad para mantenerse en el poder, mientras que su ministro de Defensa, Sadio Camara, uno de los principales responsables de la junta, murió en uno de los ataques.
Camara era considerado el arquitecto del acercamiento de los últimos años a Rusia.
El país africano, gobernado por una junta que tomó el poder en 2020, lleva más de una década sacudido por un conflicto y por la acción violenta de varios grupos yihadistas.
Tras los intensos combates entre soldados malienses y los grupos armados, la situación regresó a una relativa calma el martes en Bamako, donde se escuchaba sin embargo el ruido de los drones de vigilancia.
"Consideramos importante que el país recupere lo antes posible una trayectoria pacífica y estable", declaró el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, durante su rueda de prensa diaria.
El vocero se negó a responder a la pregunta de si el Cuerpo Africano, la fuerza paramilitar rusa que apoya a la junta en el poder, sería capaz de controlar la situación.
El Cuerpo Africano tuvo que retirarse de Kidal cuando los grupos armados tomaron esta ciudad clave en el norte de Malí. Su retirada se produjo en virtud de un "acuerdo" con el JNIM (aliado de Al Qaida) y la rebelión tuareg, según estos últimos.
El viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Gueorgui Borisenko, declaró el martes que los paramilitares rusos sufrieron "bajas" durante "ataques en numerosas regiones del país".
"El enemigo no ha abandonado sus intenciones agresivas y se está reagrupando. La situación en la República de Mali sigue siendo difícil", afirmó por su parte el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado publicado en redes sociales.
L.Majerus--LiLuX